Ministracion
“Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo”.
Mateo 4:23
La Biblia dice que el Hijo de Dios apareció para deshacer las obras del diablo. Este enemigo es un ladrón que vino para robar, matar y destruir. Como discípulos de Jesús, hemos sido llamados a continuar la obra de sanidad y liberación que nuestro Señor comenzó.
Toda persona que sale del mundo y viene a formar parte de la familia de Dios, ha sufrido algún grado de heridas y daño en su interior, y esto se manifiesta en lo exterior en una conducta que repite la historia de nuestro pasado.
El propósito de Dios es que a través de la sangre de Jesús, aplicada a nuestra necesidad específica, podamos recibir la sanidad anhelada, que nos permita disfrutar de la vida en abundancia que Jesús compró para nosotros en la cruz del Calvario.
- Atención a nuevos convertidos: Al igual que cuando un bebé nace en el mundo, recibe un nombre y es registrado en la ciudad, atendemos al nuevo convertido en la decisión más importante de su vida, le damos la bienvenida, y lo inscribimos como un nuevo miembro de la familia.
- Consolidación: El proceso de recibir al nuevo convertido no estaría completo sin darle el debido seguimiento. Nos interesamos sobremanera por proveer al nuevo convertido el alimento adecuado, y guiarle en sus primeros pasos como hijo de Dios.
- Encuentros: Todo creyente que sale del mundo experimenta oposición del enemigo para hacerle volver atrás, el arma que Satanás usa en nuestra contra es el pasado, las heridas que nos han hecho, patrones de conducta, raíces y ataduras. En el encuentro, llevamos al creyente a ser confrontado con la Palabra y con la obra completa de Jesús en la cruz, ministramos sanidad y liberación espiritual, así podrá desarrollarse saludablemente como cristiano, y más adelante, como ministro de Dios.
- Intercesión: La Iglesia que ora, es una Iglesia viva, que constantemente puede ver la manifestación de la gloria y el poder de Dios. Tenemos un equipo de intercesores que cada día están clamando a Dios por la Iglesia, por los gobernantes, por el país, y porque el Reino de Dios sea establecido en nuestra tierra.
- Vigilias: Este es un tiempo en que buscamos el rostro de Dios como Iglesia, con el único fin de experimentar su Gloria, estar en su presencia. Como resultado de ello, podemos ver milagros, sanidades, oraciones contestadas, vidas transformadas.
- Ministración es el propósito que promueve en la congregación el anhelo por una vida más consagrada, una mayor intimidad con Dios, una pasión por el Espíritu Santo y lo sobrenatural de Dios.

